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El Viaje que Sanó un Corazón: Donde el amor dejó de doler

Desde Itagüí, en el corazón del área metropolitana de Medellín, la iglesia Café y Palabra, aunque pequeña en número, tenía un anhelo gigante: soñaba con ser un eco de la gracia de Dios. En 2021, una oración de su pastora, Diony, los impulsó a un viaje de fe de 94 kilómetros y cuatro horas de camino hasta las veredas rurales de Abejorral, un pequeño pueblo ubicado en Antioquia, Colombia. Fue en medio de este esfuerzo misionero donde la historia de Carolina estaba a punto de cambiar para siempre.

Para Carolina, el amor era una jaula y las palabras, dardos. Su vida transcurría a la sombra de una relación que marchitaba su espíritu, donde prevalecían el maltrato verbal y el control excesivo de su pareja.

Ella no buscaba a Dios, pero un día, atraída por la simple promesa de un regalo en un encuentro de aquella iglesia, fue Él quien la encontró a ella.

La paz que sintió en esa reunión despertó un hambre espiritual tan profunda que la llevó a conectarse a oraciones en línea y a viajar de noche con tal de seguir aprendiendo. Su búsqueda la guió hasta una Casa de Paz más cercana a su hogar, en La Ceja. Sin embargo, a medida que su fe crecía, la hostilidad de su novio se intensificaba, hasta prohibirle asistir.

Carolina se encontró en la encrucijada de su vida: el amor asfixiante que conocía o el Amor perfecto que la estaba sanando. En un acto de fe y valentía definitivos, tomó la decisión que lo cambiaría todo. Renunció a años de dolor para abrazar al único Amor que la había valorado de verdad: eligió a Jesús y rompió sus cadenas para siempre.

Hoy, la transformación de Carolina es evidente. Selló su nuevo comienzo en las aguas del bautismo, asiste a la Casa de Paz de La Ceja y es discipulada con amor por la comunidad de Café y Palabra.

El fruto más hermoso de su libertad florece ahora en su hijo de 11 años, quien también ha comenzado su propio camino de fe. Carolina dejó ir un amor que le causaba dolor y encontró en Cristo el verdadero Amor que la restauró por completo.

“Con amor eterno te he amado; por eso te sigo tratando con bondad.” 

Jeremías 31:3 (NVI)

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