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Uno de los principios de la Plantación de Iglesias Comunitarias (PIC) es  ir a la “Comunidad”, pues es necesario que quienes comparten las buenas nuevas de Jesús amen la comunidad tanto como Jesús ama a la humanidad. El amor, acompañado de solidaridad, empatía y respeto hacen que se fortalezca la convivencia y se puedan generar vínculos que permitan un crecimiento de todos aquellos que hacen parte de una comunidad.

La primera comunidad con la que se tiene contacto es la familia, a quienes hacen parte de ella se dedica especialmente tiempo y esfuerzo por compartir, enseñar y edificarles. Este es el caso de Lucía Chay, una mujer que cada día ora por el corazón de sus hijos y que entendiendo que ellos son sus discípulos más cercanos, vio una oportunidad para compartirles de Dios de manera creativa a través de lo que había aprendido en el entrenamiento PIC.

La estrategia que usó Lucía para impactar a su comunidad más cercana fue la herramienta de “La Historia de Dios”, enseñando a sus hijos sobre el amor tan grande de Dios por los seres humanos y el sacrificio de Jesús para limpiar a la humanidad del pecado. Mientras Lucía enseñaba, el corazón del más pequeño de sus hijos, Andrés Rivas (8 años) estaba siendo conmovido y él convencido del amor de Dios y de lo que Jesús hizo por él en la cruz hizo una oración fuerte y clara pidiendo ser perdonado e invitando a Cristo a vivir en su corazón.

Lucía aún continúa enseñando a sus hijos y les motiva a compartir lo que han aprendido con otras personas. Sin embargo, ella no sólo impacta a su familia, sino que comparte lo que ha recibido con otras personas, pues en compañía de la pastora Rocío Lluévanos y otras hermanas de la iglesia de la ciudad de Agua Prieta, en el estado de Sonora, México, organizaron un espacio para ayudar a su comunidad y compartirles de Dios a través de sus testimonios personales. 

La manera que este equipo encontró para acercarse a su comunidad fue a través de compartir un domingo al mes alimentos incorporando junto a ellos sus testimonios escritos “mi historia”, una de las herramientas de PIC. Como equipo oraron para encontrar una persona de paz y salieron de dos en dos a entregar los alimentos. 

Lucía y su esposo tuvieron la oportunidad de entregar uno a una madre soltera y a sus dos hijos, y se vieron sorprendidos porque esta familia los recibió en su casa, los invitó a conversar con ellos y les abrió las puertas de su hogar para que continuaran  visitándolos. Esta pareja continúa compartiendo, especialmente con los pequeños y oran para que Dios continúe haciendo crecer la semilla plantada en ese hogar.

Después de un mes de haber implementado esta estrategia, la pastora Rocío junto con su equipo encontró también una familia que estuvo dispuesta a recibir visitas y pudieron abrir una casa de paz, donde se reúnen cada jueves para aprender más sobre Dios. Este equipo se siente agradecido por haber recibido entrenamiento sobre PIC y se alegran de haber encontrado una manera diferente para que la iglesia pueda crecer y multiplicarse, impactando a su comunidad.

Podremos amar a los demás a medida que amemos a Dios y sepamos que él también nos ama. Sé un canal de bendición amando a tu prójimo.

«Jesús le respondió: El primer mandamiento, y el más importante, es el que dice así: Ama a tu Dios con todo lo que piensas y con todo lo que eres. Y el segundo mandamiento en importancia es parecido a ése, y dice así: Cada uno debe amar a su prójimo como se ama a sí mismo». Mateo 22:37-39 TLA

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